My CI journey: ¿por dónde empiezo?

No os voy a mentir. Estoy bloqueada. Llevo dos semanas intentando poner en orden todo lo que he aprendido en los últimos meses y programar el próximo curso con estrategias de input comprensible y no soy capaz de avanzar. 15 años trabajando con estrategias comunicativas organizadas en torno a gramática y vocabulario hacen que tenga que desaprender muchas cosas y aprender otras nuevas.

Para empezar, elegí algo fácil: diseñar los carteles que voy a colocar en clase para conseguir que mi alumnado comprenda mejor todo el inglés que va a recibir. Con esto no me he parado demasiado (la vena artística no la tengo muy desarrollada) y he diseñado unos pósters sencillos en un documento de Google (me resulta más conveniente tener todo a mano en cualquier momento en Google Drive).

Con estos carteles (los puedes descargar FOR FREE aquí) puedo empezar a implementar mi primera estrategia de Comprehensible Input: story asking. Mi alumnado tendrá a la vista la mayoría de los verbos que salgan en las historias, las partículas interrogativas para hacer circling y PQA y además podrán expresar algunas emociones y mantener su atención con los rejoinders. First task, check.

Ahora viene lo difícil: programar. Programar nunca ha sido mi punto fuerte. Aunque soy muy organizada y metódica (algunos dirían «maniática», pero qué sabe nadie), no le veía sentido a hacer un trabajo que las editoriales ya te dan hecho en cada libro de texto. Como mucho, adaptaba la programación a mis gustos o las peculiaridades del grupo y listo: estándares de aprendizaje y competencias claves clasificadas y desarrolladas a lo largo de cada unidad del libro. ¿Programar con un método nuevo en el contexto «antiguo»? Not so easy (sí, tengo que apagar la «radiomente» y los pensamientos limitantes). Aunque yo tenga «libertad de cátedra» para enseñar como considere más apropiado (cada maestrillo tiene su librillo), también tengo que respetar la programación del departamento de Inglés (no soy la única profesora en el departamento). Es más, mi alumnado tiene libro de texto (con toda su gramática y sus listas de vocabulario). Para mí, la opción de untargeted comprehensible input no es una opción: hay ciertos estándares educativos que tengo que asegurar que se cumplen (ALERT: controladora entrando en crisis de ansiedad). Por lo tanto, allí me dispuse, con mi ordenador y mis cuadros de contenido, a intentar dar sentido a… algo. SPOILER: no acaba bien. 4 horas de trabajo (¡4!) para borrarlo todo y empezar de nuevo.

Nueva estrategia: intentar acoplar actividades de CI en las unidades del libro. De esta forma, no tendré que preocuparme ahora mismo de programar estándares y contenidos. Voy a incluir en mi cuaderno del profesor (que a este paso va a ser más gordo que El Quijote) un documento para cada unidad donde me asegure de utilizar ciertas estrategias y, por otro lado, aprovecharé los textos y actividades del libro que me gusten. No es un documento definitivo, pero creo que esto me puede servir para empezar.

Bien. Ya he elegido el camino a seguir este curso. Despacito y buena letra.

Algo que tengo claro que voy a llevar a todas mis clases (de hecho, ya empecé a usarlo el curso pasado) son los brain breaks. Hace unos meses tuve la suerte de asistir a una formación con Hélène Colinet (a quien ya he mencionado muchas veces) y escuché por primera vez este término. Meses después, asistí a la conferencia de Agen, donde Hélène se coronó como la reina de los brain breaks. Qué derroche de creatividad, imaginación y salero. Los «descansos para la mente» no son más que alguna actividad corta que implique movimiento y que nos permita descansar la mente durante la clase, tomar oxígeno, y ser capaces de mantener un buen nivel de atención. Es una buena forma de optimizar el estado emocional del alumnado y, sí, están respaldados por estudios neurocientíficos (este dato aporta seriedad a mi artículo, por supuesto). Así que al proximo docente escéptico que se ría si bailas en el aula, decidle que le estáis dando oxígeno al cerebro para rendir al máximo.

And last, but not least, RUTINAS, otra actividad que me traje en la mochila de Agen. Puede que esto no os parezca tan innovador, pero si hubiéseis visto a EJ (profesora de español en Londres) desplegar su desparpajo para enseñarnos su rutina de comienzo de clase, estaríais dando palmas como yo. Las rutinas son actividades cortas que se repiten cada día y que dan cierta seguridad al alumnado además de interiorizar, por ejemplo, saludos, despedidas u otras acciones comunicativas habituales. Por supuesto, estas rutinas tienen el toque del comprehensible input, así que las he preparado en presentación digital para asegurar la comprensión y adquisición de la lengua.

Esta ha sido mi primera semana de trabajo. Solo quedan unos días para empezar las clases y tengo una mezcla de sentimientos: nervios, miedo, motivación, ilusión… que no me están dejando dormir bien. Por este motivo, voy a terminar este artículo con algo muy importante que he aprendido en los últimos meses y que Justin Bailey (otro de los grandes profesores que conocí en Agen) transmite muy bien: elige siempre tu salud (por eso el yoga es prioritario en mi horario).

7 comentarios en “My CI journey: ¿por dónde empiezo?

  1. Avatar de Melissa BelloNesly M. Bello

    Dar el salto al TPRS-IC luego de años de dar clases con el enfoque comunicativo no debe ser nada fácil. ¡Gracias por compartir tu experiencia, Ana! Necesito inspiración para dar yo también el salto. 🙂

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  2. Pingback: My CI journey: primeras semanas | All Things Ana

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