I’m back. Hoy, después de meses (¿años?) sin escribir en este blog, me apetece volver a hablar sobre… EL TRABAJO. Ese sitio al que cada septiembre quiero volver y llegado octubre quiero abandonar. El ciclo de la vida del docente. Enseñar no es fácil, pero no vengo aquí yo a hacerme la víctima (soy totalmente consciente de mis privilegios). Y tampoco vengo a hablar sobre las dificultades de la profesión. Vengo a contaros que después de tres años de formación continua y cambios, de dudas, miedos e inseguridades… ¡soy capaz de hacer un storyasking!
Os parecerá que con la turra que he dado (y sigo dando) sobre el Comprehensible Input y TPRS ya tendría que haberlo conseguido, pero no. Llevo tres años implementando distintas estrategias en el marco de la adquisición de idiomas (vs. aprendizaje), pero en concreto, co-crear una historia con un grupo de adolescentes sobreexcitados no era mi fuerte. Toda mi práctica docente se basa en lo que en la jerga educativa (de idiomas) se conoce como Acquisition Driven Instruction (algo así como enseñanza encaminada a la adquisición – la traducción no es mi fuerte). Sin embargo, hasta ahora me sentía insegura y tenía miedo de perder el control de la clase.
CONTROL. Esta palabra y yo tenemos historia. Cualquier que haya vivido con ansiedad sabe lo que es.
En fin, que hasta ahora todo lo que hacía me llevaba bastante preparación (presentación con vocabulario, imágenes…) y las historias de clase dejaban poco espacio a la improvisación. Yo llevaba mi guion con algunos huecos para decidir con el grupo algunos detalles de la historia. Sin embargo, ya he entrado en tres clases diferentes este curso sin expectativas, con dos tizas y unos carteles con las partículas interrogativas… y sucedió la magia. Tres historias diferentes en tres grupos de 1º de ESO. Tres historias maravillosas que además ahora puedo intercambiar entre grupos. Tres historias creadas desde cero, cada uno con su personaje y sus situaciones. Tres historias que me han hecho darme cuenta de que a veces menos es más y que soltar un poco de control puede ser positivo.
Para quien se lo pregunte, son tres grupos de 1º de ESO muy numerosos, bilingües y no bilingües, con sus repetidores, sus ajustes curriculares, motivación y desmotivación, diferencia de niveles… En fin, lo que os encontráis a diario en vuestras aulas.
Y a esto he pasado por aquí, simplemente. Solamente quería hacer una apreciación. Aunque la gestión de aula se mejora bastante con algunas de estas estrategias, tengo días buenos y días malos como todo el mundo y esto no es la solución a todos los problemas del aula o de la clase de idiomas, pero es lo mejor que he probado.